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'Paisajes'

Fachadas de Albarracín, trabajadas en tonos roos donde traté de cuidar el datelle con mucha paciencia. Oleo presentado a concurso.

Albarracín

Albarracín (1.100 habitantes) es una de las localidades aragonesas más visitadas. Es la Ciudad de la Comunidad del mismo nombre y, pese a su reducida población actual, ha desempeñado un importante papel en la historia, como cuando, entre 1.170 y 1.285, constituyó un Señorío independiente de Castilla y Aragón.

El yeso de tonos rojizos de las fachadas, la madera de puertas y ventanas y los detalles de forja caracterizan su arquitectura. Declarada como conjunto histórico-artístico, Albarracín es un lugar hecho para pasear por sus callejas en cuesta, y recrearse en la contemplación de sus rincones cargados de tipismo

Plaza de importancia estratégica, en el siglo XIII se reforzaron sus murallas: la escasez de terreno generó las construcciones típicas de la ciudad, que hoy perduran, con calles estrechas y casas escalonadas en cuyas fachadas predomina el yeso rojizo tan característica de Albarracín.

El paseo empinado por la ciudad, adaptado a la topografía en la que se asienta, es altamente recomendable: callejuelas y pasajes, escalinatas, aleros imposibles, y rejerías se suman al buen número de edificios singulares y monumentales, entre los que destacan la catedral y numerosas mansiones señoriales

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Para pintar un caballo es importante familiarizarse con su estructura interna

Es útil familiarizarse con el esqueleto que subyace y condiciona su anatomía. Así comprenderemos qué movimientos puede realizar y cuáles le son imposibles. Cuáles son sus proporciones. Conociendo el esqueleto podremos situar correctamente las masas musculares.

Como vemos, el caballo tiene largos cuello y extremidades. Ojos situados en los laterales de un cráneo alargado. Entre los dientes incisivos y los molares hay un gran hueco. Cuello curvado, poderosos omóplatos. La columna vertebral presenta una suave curva, que se acentúa con la edad.

Combina café, marrones y marrones rojizos este último es al gusto; para las partes oscuras utiliza marrones oscuros con una pizca casi pequeña de negro ; para las partes con luz en la piel utiliza no muy poco pero no mucho de blanco; para el cabello utiliza cafés no muy oscuros y donde de la luz cafés claros nunca uses blancos para las luces en el cabello.
Es interesante integrar más manchas de color entre azules, verdes, cafés, etc. El camino fácil y menos satisfactorio es usar el negro directo, pero no lo recomiendo. De hecho mi maestra de pintura me lo prohibía.
Para los caballos blancos o tordos: Color base, blanco de titanio, un poco de negro marfil, un poco de amarillo cadmio. Luces : más blanco de titanio Sombras : negro marfil
Caballos bayos (Marrón rojizo): Color base : rojo cadmio oscuro, marrón de Marte, pardo rojo;
luces : pardo rojo, amarillo cadmio oscuro; sombras: tierra siena tostada, tierra sombra calcinada.
Para los caballos negros o muy oscuros: color base: negro marfil, un poco azul de Prusia, un poco de carmesí de alizarina permanente; luces: muy pocas, mezclando con el color base blanco y un poco de azul y carmesí. Y sombras: negro.
Para los alazán, marrón naranja: c olor base : rojo indio, naranja cromo, amarillo cadmio oscuro. Luces : amarillo cadmio oscuro. Sombras : rojo indio, tierra siena tostada.

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El otoño es la estación más bonita, especialmente por los paisajes que podemos encontrar en las montañas. Los bosques se transforman en una gran variedad de colores, creando un ambiente casi mágico que vale la pena contemplar

El paisaje que encontré en este paraje colmó mis expectativas y dio lugar a un deseo de pintarlo . Las obra que resulta de esta época, de intensos colores, está seguramente relacionada con mi admiración por la libertad anárquica con que se aplico la pincelada.

Las pinturas del Otoño reflejan las gamas cromáticas de rojos, ocres, amarillos, y en general, los cálidos. Parece como si el Otoño hubiese almacenado en la naturaleza todo el calor del pasado verano.

El Otoño es una mezcla entre elementos calientes y concentrados, en oposición a elementos fríos y ambientales. Simboliza la madurez, las últimas horas y el acercamiento de la muerte.

El reto es un paisaje sin agua ni apenas cielo pero con la suficiente luz. se trata de buscar el equilibrio entre los tonos fríos y calientes. Pero es fácil caer en lo que yo llamo “quemar” el cuadro al abusar de los tonos calientes. Para conseguir la gama adecuada de tonos fríos es muy frecuente recurrir al cielo o al agua.

Muchas horas de trabajo y bueno este es el resultado

Paisaje de Otoño. Estilo Realismo con retoques de espátula.

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