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María de Médici

Enrique IV. María fue la sexta hija de Francisco I de Médici Gran duque de Toscana, y de Juana de Habsburgo-Jagellón archiduquesa de Austria. Ella era miembro de la rica y poderosa Casa de Medici.
Bailarina de ballet, coleccionista, su mecenazgo contribuyó a desarrollar las artes en Francia. Cercana a los artistas de su Florencia natal, fue educada por Jacobo Ligozzi
En 1619, la reina se escapó de su prisión y provocó una sublevación contra su hijo el rey (“guerra de la madre y del hijo”). El tratado de Angulema, negociado por el Cardenal Richelieu, solucionó el conflicto. Pero la reina madre no se sintió satisfecha y volvió a levantarse en armas contra su hijo con la ayuda de los Grandes del reino (“segunda guerra madre-hijo”). La coalición nobiliaria fue rápidamente derrotada en la batalla des Points-de-Cé por el rey, que perdonó a su madre y a los príncipes. Consciente de que no podía evitar la formación de complots en tanto que María de Médici estuviera en el exilio, el rey aceptó su retorno a la corte. María de Médici volvió a [[París], donde se dedicó a la construcción de su Palacio de Luxemburgo. Tras la muerte de Luynes, en 1622, se fue introduciendo de manera subrepticia en la política. Richelieu jugó, en esos momentos, un papel importante en la reconciliación entre madre e hijo, sugiriendo que ella pudiera incorporarse al Consejo del rey.
Retrato de Frans Pourbus el Joven, que se conserva en el Museo del Louvre

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Algunas leyendas o mitos nos producen escalofríos. Es muy difícil determinar cuando comenzó la  historia de estos cuadros y la verdad que yo  al presentar en mi web esta colección siendo  ciertas dudas, pero  se trata de hablar de    arte y  mi  sitio no  puede escapar a las leyendas que  tanto  nos afectan a los pintores.
Sería importantante situarse en la Region del  Ruhr, una región muy industrial del este de Alemania
hasta que  esta proliferación industrial se vería seriamente dañada cuando en 1922 es ocupada por Francia como respuesta a los impagos por parte de Alemania que le habían sido impuestos en 1919, en el tratado de Versalles.
Bien pues según los resultados de las investigaciones realizadas por expertos de Mundo Parasicológico en este lugar de Ruhr, habrían vivido la mayoría de los niños que en su día fueron pintados en lienzos por Bruno Amadio, también conocido por el pseudónimo de Giovanni Bragolin, cuadros que bastantes décadas después serían considerados como “cuadros malditos”.
De Bruno Amadio no es mucho lo que se conoce, y los pocos datos que se tienen son en ocasiones contradictorios. Tal vez este desconocimiento ha dado pie en cierta medida, a la leyenda que planea sobre este artista y sus cuadros. Parece ser que nació en Venecia, según algunos entre 1890 y 1900, y según otros en 1911, formándose en la pintura como un clásico, aunque su obra sería considerada como mediocre y falta de talento. Se tiene conocimiento de que fue fascista, partidario de Mussolini y un entusiasta de la propaganda fascista, con la que llegó a colaborar con sus pinturas. (Un dechado de virtudes, como podéis ver)  Pero luchó en el frente y esta experiencia lo traumatizó e impresionó sobremanera, ante el sufrimiento de las víctimas y de los niños que quedaron huérfanos e indefensos en la ciudad en ruinas.
Bruno Amadio  Venecia, I en 1911- Padua, Italia en 1981), más conocido cómo Angelo (Giovanni) Bragolin,  (si se lee mal su firma ) ó El Pintor Maldito, fue un pintor italiano nacido en Venecia y afincado en España tras la Segunda Guerra Mundial. Realiza una serie 27 cuadros que representan a niños llorando, y que serían conocido con el nombre de “Los Niños Llorones”. Que es la que hoy  nos ocupa. un niño internado en un orfanato, y Bragolin supo captar y reflejar todo el dolor y la tristeza  Su modelo, el primero que posó para él,  impúber abandonado sin familia que lo amparara. El cuadro impresionaba y obtuvo todo el éxito que el autor ansiaba. Se hicieron de él múltiples reproducciones que se distribuyeron mayoritariamente por España, aunque también por diversos puntos del mundo.Los  cuadros tuvieron una gran acogida y se hicieron muy famosos en todo el mundo. La mayoría de los hogares contaban con una réplica de alguno de ellos, tal era la ternura y tristeza que transmitían los niños retratados en ellos. Nadie  sabía entonces de que un día serían conocidos y denominados como “cuadros malditos”. Nombre que les da un periódico británico sensacionalista, The Sun, según el cual, existía una gran cantidad de testimonios hechos por los bomberos aseguraban que en la mayoría de las casas a las que acudían por haberse provocado un incendio contaban con uno de estos cuadros, que por causas que desconocían siempre quedaban intactos.
La noticia causó un gran impacto, dado que eran muchos los hogares que lucían alguna de de estas representaciones. Incluso hubo testimonios de fenómenos extraños y sucesos inexplicables en torno a quienes los poseían.

Había testigos que narraban como se sentían apresados ante la triste mirada del niño, sintiéndose incapaces de apartar la mirada. Otros aseguraban que desde que eran poseedores de ellos, misteriosamente desaparecían objetos que no volvían a ser encontrados.Todo esto causó cierto terror colectivo, y la mayoría de sus propietarios optaron por deshacerse de ellos quemándolos, única y supuesta manera de acabar con la maldición, que según se decía, estaba encerrada en el niño.

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